Una iglesia no es un simple edificio, es un lugar sagrado. Un espacio donde la comunidad se encuentra con lo divino, donde arquitectura y arte se convierten en teología visual. Por eso, plantear una renovación integral de una iglesia es una de las tareas más complejas y de mayor responsabilidad a las que una parroquia o diócesis se puede enfrentar.
Mirando hacia 2026, se trata de ser capaz de asegurar que el espacio responda a las necesidades litúrgicas sin perder su esencia tanto histórica como espiritual. Una renovación mal planificada puede resultar en un espacio funcional, pero estéril. Una renovación bien ejecutada revitaliza la fé por generaciones.
Desde Granda, hemos trabajado en cientos de estos procesos. Esta guía está diseñada para ayudarle a navegar por las principales fases de una planificación integral.

Foto: Concatedral Santo Tomás Moro. Tallahassee
Un error común es comenzar por problemas visibles (goteras, pintura descascarillada, iluminación insuficiente, etc). Aunque estos problemas son urgentes, suelen ser síntomas de problemas mayores o de una falta de mantenimiento sostenido.
Es muy importante contar con un diagnóstico profesional del estado estructural de la iglesia, instalaciones y eficiencia energética. En este punto, se definirán las necesidades básicas de saneamiento que servirán como posterior lienzo para el arte.
Esta es la especialidad de Granda y donde, normalmente surgen las mayores carencias. Debemos preguntarnos:
Una renovación de iglesias católicas integral implica una reordenación del espacio sagrado para adaptarlo a las normas litúrgicas postconciliares, siempre con un respeto profundo por la historia del edificio.
No se trata de modernizar por moda, sino de actualizar para contribuir de manera positiva a la liturgia. Una evaluación honesta puede revelar que, además de arreglar el suelo, es el momento de sustituir el retablo o reubicar el sagrario, para darle la dignidad central que se merece.

El éxito de una renovación integral de una iglesia en 2026 dependerá de quién esté al mando ella. Un proyecto de tal envergadura no puede ser dirigido únicamente por un contratista de obra generalista.
El arte sacro requiere de una sensibilidad específica, necesita un equipo que conozca profundamente tanto la teología como la arquitectura técnica. En este punto es donde el modelo de Granda ofrece una integración total.
Para una renovación integral, su equipo ideal debe incluir:
En Granda, no subcontratamos a los profesionales y los tenemos bajo un mismo techo en nuestros talleres. De esta manera, aseguramos que el diseño del nuevo altar y ambón estén en perfecta sintonía estética y teológica con la arquitectura del templo, evitando los “parches” estilísticos, muy comunes en este tipo de reformas.
Cuando ya se han definido las necesidades técnicas y se ha formado un equipo, empieza la fase creativa. Este es el momento para definir el programa iconográfico. ¿Qué mensaje teológico queremos que transmita la renovación? ¿Qué figuras de santos o misterios deben estar representados?
En un momento de la historia donde todo es efímero, la Iglesia debe apostar por lo eterno. Una renovación integral debe tener como prioridad la utilización de materiales que envejezcan con dignidad omo mármoles naturales, maderas macizas, bronce y metales preciosos con baños de alta calidad.
En nuestros talleres, trabajamos con materia prima utilizando técnicas ancestrales. Desde la talla de madera para un nuevo retablo, hasta la fundición en bronce para una imagen titular. La calidad de los materiales y la ejecución de las técnicas es lo que marca la diferencia.

Foto: Relieves capilla Clínica Universidad de Navarra
Una renovación integral para una iglesia no es rápida. La impaciencia es un claro enemigo para la excelencia artística. Un cronograma realista para un proyecto sería:
| 1. Fase preliminar | Evaluaciones técnicas, litúrgicas y selección del equipo director. |
| 2. Fase de diseño | Desarrollo de un anteproyecto, bocetos artísticos, renderizados 3D para visualizar el resultado, así como presupuestos detallados y un plan de financiación parroquial. |
| 3. Fase de ejecución | Obra civil, y a su misma vez, fabricación de elementos artísticos. |
Una gran ventaja de trabajar con un servicio integral como el de Granda es la centralización. Se evitan los retrasos causados por la descoordinación de los distintos proveedores, ya que nos encargamos de la creación de los elementos fijos (retablos o sillería) así como los móviles (orfebrería o textiles).
Para ayudarle a elegir exactamente las piezas que necesita y evitar posibles olvidos en el presupuesto, le recomendamos encarecidamente la lectura de nuestro artículo sobre “Mobiliario litúrgico, piezas esenciales para iglesias”. En él, profundizamos sobre la función simbólica y práctica de cada uno de los elementos.
Además del mobiliario, su renovación debe contar con:

El primer paso para una renovación exitosa es una buena evaluación. Si su parroquia o diócesis está planteando una reforma para 2026, ahora es el momento de empezar la fase de diseño. En Granda
En Granda, entendemos la importancia de este desafío, porque llevamos más de un siglo dedicados a ellos. Si su comunidad está lista para dar este gran paso estamos preparados para acompañarlos durante todo el proceso y le asesoramos desde el diagnóstico técnico hasta la ejecución artesanal.
